Una historia de aplazamientos

29
junio
2011

Pertenece a Frontón

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l caso Xala, que hizo tambalear a primeros de junio los cimientos de la pelota, no es nuevo y seguro que tampoco será el último. Por ser la competición reina de la especialidad, la que otorga un enorme prestigio al ganador de la 'txapela', ha originado apasionantes discusiones a lo largo de su historia. El centro de la polémica siempre ha estado en los aplazamientos y renuncias.

El primer caso de envergadura que se recuerda data de 1953, cuando llegaron a la final Miguel Gallastegui y Barberito I (el primero de la saga riojana de los 'barberos'). El partido no se celebró por la manifiesta renuncia del poderoso zaguero eibarrés. El escándalo fue mayúsculo y circularon dos versiones por los rincones pelotísticos.

La primera de ellas tuvo una fuerte carga política. Las autoridades guipuzcoanas de aquel entonces invitaron al palco del frontón Anoeta (hoy rebautizado como Atano III) a Franco y las malas lenguas apuntarn que ' Don Miguel' se negó a jugar en presencia del dictador.

La segunda fue diametralmente opuesta. Nada que ver con temas políticos. La organización, que monopolizaba la pelota a su libre albedrío, impuso una condición de obligado cumplimiento a los pelotazales interesados en ver en directo el duelo por excelencia del año. Les obligaban a comprar, además de la entrada de la final, un boleto para un festival de sesión de tarde.

Gallastegui se negó en redondo al considerar el hecho «un auténtico atropello» para el aficionado. «No juego bajo esas condiciones», dijo con rotundidad. Las empresas tiraron de chequera con el fin de amainar la negativa del díscolo pelotari. No hubo manera de convencerle tras innumerables tentativas. El título fue a parar a manos del delantero riojano y el guipuzcoano ya no intervino nunca más en el campeonato.

En 1958 llegaron a las semifinales Jesús García Arino y Ogueta, pero el vizcaíno no estaba con sus herramientas a punto y quedó descabalgado sin contemplación alguna de la competición. La final la jugaron Ogueta y Arriaran II, y se impuso el alavés por un rotundo (22-7) en el frontón Beotibar de Tolosa. La Vizcaya pelotazale se mostró indignada por no concederle a su paisano un retraso.

En 1969 se disputó la final en una fría mañana de noviembre en el Municipal de Bergara. Sus actores, Retegui y Atano X (Atanillo). El zurdo de Erasun logró su primera de las seis 'txapelas' que tiene en su palmarés. Aquel triunfo fue todo un revulsivo para los jóvenes pelotaris del viejo reino.

Mediación real

Pero lo que se dice irritación, polémica y todos los adjetivos al uso aconteció en 1976. Fueron Retegui I y Julián Lajos -rivales irreconciliables, dentro y fuera de la cancha- los dos actores principales de la última película. Un filme que no tuvo un final feliz y que sin lugar a dudas es el que más polvareda ha levantado a lo largo de la historia de este torneo.

El de Larraiza militaba en Eskulari, una empresa recién nacida. Y el de Erasun, un hombre tozudo e inquebrantable, en Empresas Unidas. Juan Ignacio, con un callo que no terminaba de cicatrizar, solicitó varios aplazamientos que se le fueron concediendo por el Comité GRAVN. Hasta que se determinó que se habían rebasado los límites reglamentarios.

El clan Retegui montó en colera y activo todo tipo de mediaciones. Consejo Superior de Deportes, miles de firmas de apoyo de pelotazales y hasta se llamó a la puerta de la casa real. Sus reclamaciones cayeron en el olvido. Se determinó por decreto proclamar campeón a Julián Lajos. Al año siguiente hubo la consiguiente represalia de Empresa Unidas, que no inscribió a sus afiliados en el Campeonato.

Durante la década de los 80 fueron multiples las prórrogas de las finales. Julián Retegui fue el que más utilizo estos dispositivos. En 1994, Fernando Arretxe, con la derecha entre algodones, e Inaxio Errrandonea pusieron en juego la 'txapela' en agosto en el Ogueta de Vitoria, con muchos huecos en el graderío. Triunfó el zaguero de Valcarlos (22-12) con suma facilidad.

El nuevo milenio no ha estado al margen de estos vaivenes pelotísticos. Concretamente en 2003 Patxi Ruiz se hizo con la única 'txapela' que tiene en su palmarés al superar (22-7) a Aimar Olaizola, que llegó al Atano III con el dorsal ancho de la espalda roto. Estuvo apartado de los frontones seis meses. El choque se jugó a mediados de julio ante la indiferencia de los pelotazales.

El domingo (17.00) en el Bizkaia de Miribilla se pone el punto y final a la edición de 2011 entre Aimar Olaizola y Xala, que plantó cara a la Liga de Empresas tras enterarse que le birlaban la final y ponían como actor secundario a Oinatz Bengoetxea. «Me han humillado y eso no lo consiento», expresó en una rueda de prensa el vasco frances. Y no lo consintió.

Fuente:elcorreo.com