Tan lejos de Ezkurdia y tan cerca

19
noviembre
2018

Pertenece a Frontón / General / Pelota Vasca

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191118 Pelota 3

José Antonio Galarraga, el tío remero de Joseba Ezkurdia, apunta con humor que su sobrino pone la música de las celebraciones familiares: «Cuando gana, bailamos al suelto; cuando pierde, agarrado. Pero bailamos siempre». Últimamente, tanto en Arbizu como en Bidania han aparcado los ritmos lentos para centrarse en los movidos.

El triunfo de Joseba Ezkurdia ayer en el Navarra Arena, un recinto espectacular incorporado al circuito de la pelota a mano profesional a finales de septiembre, permite que los chasquidos de los dedos de las personas más cercanas a él suenen con fuerza después de sus partidos. Gracias a la victoria en la final ante Jokin Altuna por 17-22 redondea un Campeonato del Cuatro y Medio que roza la perfección: pleno de triunfos, cinco de cinco, sin contabilizar el choque ante Aimar Olaizola suspendido por la lesión de su oponente. Además, se ha deshecho en dos ocasiones del anterior campeón, Altuna III, para despejar cualquier duda sobre su consistencia.

 

17Altuna III

 

 

 

22Ezkurdia

 

 

 

 

TIEMPO TOTAL
55:58
TIEMPO REAL
10:38
TANTOS DE SAQUE
Altuna III, 2. Ezkurdia, 5
FALTAS DE SAQUE
Altuna III, 0. Ezkurdia, 1
PASAS DEL CUATRO Y MEDIO
Altuna III, 0. Ezkurdia, 1.
TANTOS EN JUEGO
Altuna III, 9 (tres cortadas de derecha, dos ganchos, una parada al txoko, una cortada de zurda, una dejada y un pelotazo de zurda bombeado atrás). Ezkurdia, 12 (cinco dos paredes -incluida una de volea-, cuatro cortadas de derecha, dos ganchos y una volea).
TANTOS PERDIDOS
Altuna III, 5 (tres de zurda y dos de derecha). Ezkurdia, 4 (tres de zurda y uno de derecha).
MARCADOR
2-0, 2-1, 3-1, 3-3, 4-3, 4-9, 7-9, 7-11, 8-11, 8-14, 15-14, 15-17, 16-17, 16-18, 17-18 y 17-22.
PELOTAZOS A BUENA
278
MOMIOS DE SALIDA
a la par con tendencia por Joseba Ezkurdia
INCIDENCIAS
llenazo absoluto en el Navarra Arena de Pamplona con 3.000 espectadores. Final sin botilleros al pertenecer los dos finalistas a la disciplina de Aspe. Así lo estipula el reglamento del campeonato. Jueces guipuzcoanos por el sistema de rotación de la LEP.M para las finales: Joxe Mari Etxeberria, Aritz Eskudero y Aitor Biain.

 

Jokin Altuna estuvo lejos y cerca de Ezkurdia al mismo tiempo. El navarro le obligó a correr de un lado al otro de la cancha, a defender en numerosas ocasiones. Una vez metidos en el peloteo, también le impidió desarrollar su primoroso juego de ataque. Sin embargo, el defensor de la txapela tiró de oficio, clase y espíritu de lucha para rehacerse de un inquietante 4-9, tomar la delantera 15-14 y llegar a la última recta del choque en las mismas condiciones de un oponente superior en pegada y con mando dentro de la jaula.

La lejanía entre uno y otro que reflejaba la diferencia de pegada, en la línea de la del duelo de hace un mes entre ambos en el Atano III, no encontraba correspondencia en el marcador electrónico. El amezketarra, tan dominado y tan sometido por momentos, estaba un tanto por delante.

Cambio de versión

La anterior versión de Ezkurdia, víctima de remontadas inverosímiles, se habría venido abajo en semejantes circunstancias, ante un rival en clara progresión. El actual delantero de Arbizu no solo mantiene el tipo, sino que es capaz de venirse arriba. Su mentalidad y la confianza en sí mismo han cambiado como de la noche al día. Es otro pelotari desde ese punto de vista. Volvió a dejarlo patente.

Si en la semifinal del Manomanista disputada por estos dos pelotaris en Bilbao, Ezkurdia y su botillero Juan Martínez de Irujo solicitaron un descanso que le vino de perlas a Altuna III para encarar los tantos finales, ayer el de Arbizu no cayó en ese error y con su decisión contribuyó a un fallo de estrategia de su adversario.

El 15-14 favorable al amezketarra levantó al público de sus asientos. ¡Vaya defensa exhibió Altuna! Corrió de un lado a otro en un tanto de 21 pelotazos hasta encontrar la entregada de Ezkurdia y rebasarle a base de bombear de zurda. La última carrera del navarro resultó infructuosa. Pero la fatiga era evidente en los siguientes pasos de Jokin sobre la cancha.

Optó por aprovechar la inercia de una tacada de siete tantos -pasaron del 8-14 al 15-14- en lugar de una pausa para reponer sus piernas, sus pulmones y su corazón. También la cabeza. Hasta entonces el delantero de Amezketa solo había gastado uno de los tres que le concede el reglamento y le restaba además el obligatorio del tanto 18.

Le delató el saque

Su siguiente saque le delató. Lo ejecutó sin potencia. Perdió la iniciativa del tanto y su gancho desde la pared izquierda, forzado, acabó debajo de la chapa (15-15). A continuación, Ezkurdia sacó, pegó un dos paredes de volea y aprovechó la devolución apurada del contrario para resolver gracias a una cortada de sotamano con la que daba la vuelta a la situación. El de Arbizu pasaba de ir un tanto por detrás, 15-14, a ponerse uno por delante, 15-16. Recibía de paso una inyección de fe fundamental para afrontar lo que restaba de final.

Jokin Altuna pidió su segundo descanso con dos tantos de retraso. No volvió a ser el mismo. La superioridad física de Ezkurdia quedó patente. Dispuso de la oportunidad de subir el 17-17 al tanteador, pero su parada al txoko -no le funcionó como en sus mejores días, salvo en el maravilloso remate del 10-14- pegó bajo chapa. Ni siquiera la volea fallada por su adversario en el tanto siguiente fue reparadora.

Ezkurdia, campeón del Parejas con Zabaleta en abril, celebró por fin un título individual. La primera vez que ha llegado a una final ha dado en el centro de la diana. A los 27 años, con un punto de madurez que le permite situarse en lo más alto del escalafón profesional, culmina varios meses a un nivel muy alto. Acostumbrado a ver negros nubarrones cuando llegaban los compromisos de verdad, viaja ahora mismo sobre una nube blanca de la que no desea bajarse.

Altuna III cae después de ganar sus dos últimas finales, ante Urrutikoetxea dentro del Cuatro y Medio de 2017 y frente a Olaizola II en el último Manomanista. Lastrado por la rotura de fibras en el bíceps del brazo izquierdo que necesitaba entre tres y cuatro semanas de recuperación que finalmente fueron tres por las premuras de la alta competición, no ha podido rendir al cien por cien, ni siquiera al ochenta o al noventa por cien. Pese a ello, ha alcanzado su tercera final consecutiva. Dentro del disgusto inherente a la derrota, un análisis más frío de lo sucedido desde septiembre -o si me apuran, incluso desde julio- debe permitirle extraer conclusiones más positivas de las que merodeaban por su cabeza a la salida del Navarra Arena. Tan lejos y a la vez tan cerca de Ezkurdia y de la txapela.

Fuente:Diario Vasco

JOSEBA LEZETA