Por un futuro común

21
febrero
2011

Pertenece a Frontón

0 Comentarios

El juego de pelota a mano, entendido en diversas modalidades y espacios, abiertos o cerrados, se extiende por diversos continentes. Pertenece al acerbo cultural de diversas civilizaciones históricas. En el Museo del Louvre de París podemos admirar los restos de una pelota de cuero de los egipcios extraordinariamente semejante en su forma a la que usan los valencianos o los holandeses en sus modalidades propias. En México consideran como herencia prehispánica, los juegos de pelota mixteca o tarasca ; algo así ocurre con el juego de chazas colombiano . Esas manifestaciones han logrado sobrevivir al empuje de los deportes con poder mediático. Probablemente porque sus practicantes no sólo buscan el ejercicio físico:son llama viva de la historia de sus pueblos; testimonio de ese camino trascendente que une lo pasado a lo presente y lo futuro. Por eso, este deporte está tan íntimamente ligado a la tradición, a la lengua, a los recuerdos, a la identidad. Su grandeza puede visualizarse en diversos detalles: los trinquetes valencianos han sido templo donde la lengua ninguneada se ha mantenido viva, única; el gran premio de Franeker, capital pelotística de Holanda, reúne a miles de personas que, aplaudiendo a sus pelotaris, exalta el valor de la diferencia de los frisones; nunca olvidan cantar con entusiasmo y emoción su himno. Cuando en la plazas eúskaras de Navarra se canta el “quince y raya”, tras el saque en el “botillo”, se rinde tributo a los viejos vascos de uno y otro lado de los Pirineos, al viejo Perkain, o al Hijo de Simón que hablaban su lengua y rezaban, a las doce en punto, el Ángelus… Los emigrantes vascos no se olvidaron de este deporte cuando marcharon a la Argentina, Uruguay o Cuba… Tampoco se olvidaron los valencianos de San Juan.
Irlanda lo considera como su deporte nacional. Y como su identidad es la católica, este deporte está especialmente vinculado a los párrocos rurales. Tierra de emigración, los irlandeses han exportado su deporte a lejanos territorios de América u Oceanía.
Esta Convención, que reúne en Valencia a los dirigentes mundiales es un paso decisivo, suponemos que histórico, en el deseo de buscar un juego común pero también de asentar el valor cultural de este deporte. La diversidad es un valor incalculable. Una vez más Valencia se presta, generosa, a unir, a sumar, y a crecer sin olvidar la raíces, la identidad.
El programa de la reunión contempla la recepción oficial por el conseller Serafín Castellano de todas las delegaciones, encabezadas por José Luis López, -presidente de la CIJB-, y un amplio debate sobre el camino a elegir para garantizar el mejor futuro de las diferentes competiciones internacionales.

Fuente:levante-emv.com