Miribilla enloquece con Titín y Merino

01
mayo
2012

Pertenece a Frontón

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Ambiente de gala el que se vivió en el Bizkaia con motivo de la final del Campeonato de Parejas. Muchos aficionados -preferentemente riojanos- que desconocían la majestuosidad del recinto de Miribilla, se quedaron boquiabiertos cuando pisaron el frontón bilbaíno. «Es una obra de una magnitud grandiosa y donde el juego de pelota se divisa de cualquier parte», expresó José Luis Fernández de Jubera, director general del grupo Faustino. En ese escenario, la 'txapela' del Parejas fue a parar a las cabezas de Titín III y David Merino, ante la algarabía de sus paisanos, que desde el minuto cero al último no se cansaron de animarlos. Sus gritos llegaron más allá de la ribera del Ebro cuando se certificó el triunfo de los suyos (22-15) sobre Xala y Laskurain. Se rompieron los registros de decibelios en el frontón.

fianles 1 Miribilla enloquece con Titín y Merino

Con su cuarta 'txapela' de la modalidad, el de Tricio se adentra en la leyenda pelotística. Ha hecho historia. Jamás un pelotari con 43 años había subido a lo más alto del podio. Ni los más acreditados campeones de la pelota a mano profesional que se asomaron a los frontones industriales -Atano III, Julián Retegui o Miguel Gallastegui- no llegaron tan lejos como el emperador de Tricio.

Una hazaña. Un registro impensable que difícilmente podrá repetirse. Mucho más cuando en el deporte en general, los inquisidores de turno mandan a la hoguera a sus dioses sin un juicio previo. Las empresas casi siempre apuestan por los jóvenes para venderlos en el mercado como un producto nuevo y fantástico.

Titín III ha hecho añicos las leyes de la longevidad. En Miribilla ofreció otro nuevo tratado. Fue un delantero reconocible cuando se fue al ataque y le tocó defender. Solidario como siempre. Quitándole todo lo malo a su zaguero y dejándole lo bueno. Sus amagos le hicieron correr muchos kilómetros a Laskurain, que terminó fundido. No se cansó de subir y bajar por toda la cancha.

Además, el de Tricio colocó un nuevo mojón en su particular palmarés durante esta fría tarde primaveral del 29 de abril. Conquistó su cuarta 'txapela' del Campeonato de Parejas y empata en títulos con el que es considerado el gran mandamás del pelotarismo profesional, Julián Retegui. Por delante de ellos todavía se mantiene Antxon Maiz, que atesora cinco entorchados.

 

Una gran actuación

Su tarjeta final fue deslumbrante. Finalizó 10 tantos y un saque. Con las paraditas al 'txoko' hizo trizas los riñones de su oponente en los cuadros alegres. Fue el más listo. Llevó a cabo un trabajo de contención extraordinario, recogiendo unas pelotas que llevaban auténtico veneno con la misma elasticidad que un neoprofesional.

Hubo un tanto, el número veinte que subió a su casillero, que viene a avalar el inmenso pedigrí que almacena. Tuvo que cambiar de puesto con su compañero de Villar de Torre -al meterles en la cueva sus rivales-, haciendo las veces de zaguero. Hizo una defensa de volea desde el cuadro seis, en cinco ocasiones, a pelota pasada, de quitarse el sombrero. Finalmente el francés mandó la pelota por encima de la pared izquierda. Sin embargo, no acertó con el gancho, no supo cruzarlo hacia la madera.

David Merino fue un escolta de lujo. Estuvo toda la tarde omnipresente en el juego. Siempre agarrado a sus manuales ofensivos y defensivos. Tuvo fluidez y posicionamiento, una asignatura que muchos zagueros de élite desconocen. Consiguió remover la final y generar una cierta sensación de peligro cada vez que golpeó la pelota con sus dos manos.

Traspasado el ecuador del partido sufrió esos calambres en los gemelos que le hicieron retornar a vestuarios para ser asistido por el médico de turno. A los cuatro minutos volvió a comparecer en la cancha. Cuando la final se posicionó en el umbral (15-21) cayó al suelo roto por los problemas musculares en sus piernas y se temió lo peor. Esta vez su recuperación resultó mucho más lenta. Pero el chaval tiró de orgullo y decidió continuar el encuentro. La resolución llegó (15-22) al enviar Aritz Laskurain un derechazo al colchón.

Lo del zaguero de villar de Torre es de nota alta. A menudo, hay que tocar fondo para tomar impulso y remontar el vuelo. Hacer de la necesidad virtud, apretar los dientes y terminar los partidos aunque los gemelos se nieguen a seguir las ordenes del cerebro. A sus 22 años comienza a escribir la historia y suma su primera 'txapela' del profesionalismo. En el Bizkaia muy pocas veces pasó a dominar y la mayoría de sus pelotazos le salieron al medio de la cancha. Ignoró la pared izquierda.

Xala no engañó a nadie. Se vio al mismo pelotari que en la liguilla de cuartos y semifinales, pero estuvo parte de la final ausente. Se equivocó de táctica a la hora de afrontar un encuentro tan importante. Cargó el juego en la zaga, contraviniendo el código pelotístico que dice que los delanteros deben definir los tantos en su parcela. El de Soraluze, Aritz Laskurain, estuvo muy bien. Se cargó sobre sus anchas espaldas el peso de su pareja.

 

Final de segunda

La final de promoción, más conocida popularmente como la de segunda categoría, también ha decantado a sus campeones. Se enfundaron la 'txapela Jaunarena y Cececilio, al doblegar (22-14) a Olazabal y el vizcaíno Larrinaga. En 54 minutos y 402 pelotazos quedó cerrado el encuentro. La pegada del delantero ganador y los múltiples recursos de su zaguero -tiene un repertorio de aire muy variopinto- fueron determinantes.

Fuente:elcorreo.com