Más solos que la una frente a la txapela

19
noviembre
2018

Pertenece a Frontón / General / Pelota Vasca

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El propio Jokin Altuna comenta que el botillero viene bien aunque sea para tener alguien con quien cruzar una mirada o unas palabras. Pues deberá apañárselas solo esta tarde en el Navarra Arena de Pamplona, nuevo templo de la pelota a mano profesional con su capacidad para 3.000 espectadores, aunque las visitas vayan a ser esporádicas. Por primera vez en la historia de la mano profesional, la final de una competición individual se juega sin consejeros, sin nadie sentado en la silla de los protagonistas. Los finalistas deberán tomar las decisiones por su cuenta, administrar los tres descansos de que dispone cada uno al margen de los dos reglamentarios de los tantos 12 y 18, improvisar sobre la marcha o mantener la estrategia inicial.

Vivieron esa misma situación en uno de los partidos que han disputado a lo largo de este torneo, precisamente el que les enfrentó en el Atano III de Donostia en la liguilla de cuartos. Dado que son compañeros de empresa, ninguno de los técnicos pudo ejercer de botillero. El resto de sus compromisos han sido frente a representantes de Asegarce, por lo que sus responsables de Aspe, Jokin Etxaniz y Jon Apezetxea, les guiaron desde la contracancha.

Jokin Altuna defiende su título del Cuatro y Medio ante Joseba Ezkurdia, la amenaza más seria de cuantas han presentado su candidatura en la presente edición. El festival, retransmitido en directo por ETB1, comienza a las 17.00 con un telonero de parejas. Lo crucial llegará aproximadamente una hora más tarde cuando Altuna III y Ezkurdia salten a la cancha. Lo harán solos.

Tras la de 2000 en el Labrit, es la segunda final del Cuatro y Medio que acoge Pamplona

Los seguidores de Altuna acuden en dos autobuses, uno por la mañana y otro a la tarde

Estamos ante el sexto duelo entre ambos en esta distancia. El balance favorece de momento a Altuna por 3-2. Dentro del campeonato oficial se han cruzado en dos ocasiones con un triunfo para cada uno. Los tres duelos restantes corresponden al Torneo San Fermín del cuatro y medio, solventados con dos victorias para el amezketarra y una para Ezkurdia.

La reciente victoria del delantero de Arbizu sobre el de Amezketa, hace solo un mes y por un claro 10-22, equilibra los momios de salida para hoy. Al menos los que cantarán los corredores. Si el 21 de octubre cantaron de salida 100 a 90 y se cruzaron apuestas de 70 a 100 por abajo, cuatro semanas después el dinero está a la par. Curiosamente, no ocurre lo mismo en las casas de apuestas que trabajan a través de terminales e internet. Pagan menos el triunfo de Altuna, 1,75 por euro apostado, que el de Ezkurdia, cuya cotización se eleva a 2,00. Por lo tanto, la condición de favorito recae en el campeón.

Las referencias al estado del brazo izquierdo de Altuna III, víctima de una rotura de fibras en el bíceps hace solo dos meses, han desaparecido de las conversaciones desde su convincente victoria ante Oinatz Bengoetxea en semifinales. Aguantaron su zurda, su corazón, su mente y su fe. De otra manera no habría levantado aquel amenazante 2-9 ante un rival convencido de todo lo que hacía.

«Está perfecto», aseguran sobre su brazo izquierdo quienes conocen los secretos de su interior. El viernes pasó de nuevo por la consulta del fisioterapeuta Oier Oregi en Soraluze, más por recibir un último toque y sentirse seguro que por necesidad real.

Recuperar la frescura

Altuna III también confía en que esas tres semanas de reposo casi absoluto al que le obligó la lesión hayan ejercido un efecto reparador sobre un organismo castigado por una temporada en la que llegó a las fases finales de todas las competiciones en las que participó, el trote del verano y la presión inherente a la condición de número uno adquirida ya de forma incontestable tras alzarse con la txapela del Manomanista. A los 20 años se estrenó en la final de una competición oficial grande, a los 21 ganó una txapela y a los 22 sumó su segundo título. Conoce de primera mano lo que se cuece en los grandes compromisos. No le arredra jugar ante 3.000 espectadores. Ya lo hizo en Bilbao ante Urrutikoetxea y ante Olaizola II. Con excelentes resultados.

Joseba Ezkurdia, cinco años mayor que su oponente, ha madurado de otra manera. Todavía no ha transcurrido un año desde que el día de Navidad, en un Astelena de Eibar lleno hasta la bandera, el de Arbizu y Zabaleta rozaron el esperpento ante Elezkano II y Rezusta en la quinta jornada de un Campeonato de Parejas que finalmente ganaron.

 

Aquel delantero sumido en una crisis evidente de juego, sin ideas, sin soluciones, sin remate y desconectado ha dejado paso a un pelotari temible en lugar de temeroso, convencido de cada jugada que intenta, de cada decisión que toma, de cada derechazo, de cada zurdazo, de cada saque, de cada resto. La transformación dura diez meses y de momento no toca techo.

Adueñarse del centro de la cancha volverá a ser fundamental. Ezkurdia lo consiguió en el compromiso del Atano III gracias a la potencia de su saque, de su volea y del poder de sus dos brazos. Altuna III persigue mover al rival de esquina a esquina con distintas armas: técnica, habilidad, inspiración, capacidad de sorpresa… Necesita frenar las salidas en tromba con las que el de Arbizu ha encarrilado sus últimos partidos, crearle dudas dentro del convencimiento que le acompaña desde el verano.

El despliegue físico, cómo no, volverá a ser fundamental. Ezkurdia empuja sin parar. Altuna III ya le frenó en la semifinal del último Manomanista, cuando pintaban bastos para el de Amezketa. Como antes a un pletórico Urrutikoetxea en la final del Cuatro y Medio de 2017 o como después a Olaizola II con la txapela del Manomanista de por medio, ante un pelotari al que la resistencia le ha funcionado a pleno rendimiento. Jokin, sin perder su identidad, ha perdido el miedo a la dureza, al intercambio largo de pelotazos. Ha dado ese paso. ¿Bastará para sujetar a Ezkurdia?

Fuente:Diario Vasco