El día que pongan buen material…

14
noviembre
2011

Pertenece a Frontón / Pelota Vasca

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Aimar Olaizola sudó la gota gorda y tiró de buen hacer y oficio para derrotar 18-22 a Abel Barriola en el intenso, trabajado y bien jugado choque de ayer en Bilbao. Gracias a este punto, el de Goizueta se ha plantado en la final del Campeonato del Cuatro y Medio, en la que tendrá como rival a Juan Martínez de Irujo en el mismo escenario de ayer salvo sorpresa en las próximas horas. El partido por la txapela está previsto para el domingo 27.
Olaizola II mostró en la rueda de prensa su disposición y su deseo de jugar en la fecha prevista, el domingo 27, aunque habrá que esperar la evolución del dedo corazón de su mano izquierda, en el que recibió un mal golpe al intentar restar el saque de Barriola que supuso el 17-18. «Lo tengo bastante mal. Ahora mismo no lo siento», indicó en la sala de Prensa. «No creo que haga falta aplazamiento», añadió.
Muy pocos de los 2.600 espectadores que poblaron las gradas hablaban del material a la salida del recinto. Sus comentarios giraban sobre la emoción cuando Barriola se acercó a un tanto en el 17-18, del dos paredes que Aimar alcanzó para cruzar al txoko y sumar el 18-20, de la chapa de Abel en el 18-21, de la facilidad de Olaizola II para defender la pared izquierda, de la capacidad de adaptación del zaguero de Leitza a una disciplina dominada por los delanteros, del excelente ambiente del frontón…
La polémica sobre la idoneidad del material surgida tras las opiniones vertidas por Olaizola II en la elección del jueves pasó a un segundo plano por la calidad del espectáculo ofrecido por dos manistas grandes con estilos y virtudes distintas. Quizá no nos damos cuenta del privilegio que supone asistir en directo a los choques entre Olaizola II, Barriola, Irujo, Xala, hasta hace bien poco Titín y ese reducido grupo de pelotaris que han coincidido en la primera década del siglo XXI.
Unos han revolucionado la distancia y otros se han acoplado a una disciplina que ha evolucionado a cotas de calidad y rapidez impensables hace diez años. Las tres semanas que ha durado esta liguilla de semifinales han deparado, con sus lógicos altibajos, pelota de la buena, pelota de la grande.
El día que pongan buen material, el frontón Bizkaia, cuya capacidad para 3.000 espectadores era hace nueve meses todo un reto para la pelota a mano, va a quedarse pequeño y habrá que pensar en habilitar el San Mamés Barria y su aforo próximo a los 55.000 asientos para otro deporte además del fútbol. Si con pelotas malas juegan así de bien…
Barriola discrepa de Aimar
Tras admitir su derrota y confesar que «el que llega a 22 siempre es el mejor», Barriola habló con sinceridad del material y tocó una de las teclas correctas: «Guardo un respeto enorme y admiración por Aimar, pero no estoy de acuerdo con lo que dijo el jueves. Nosotros, los manistas, pedimos a las empresas que pongan el material que nos gusta. Y es el que los intendentes entregan al seleccionador. Unos preferimos pelota viva y otros, muerta. Atano XIII poco puede hacer ante esto».
Su opinión sobre lo que hubo ayer en el cestaño es diametralmente opuesta a la de Aimar: «Las mías no eran exageradas. En cambio, me ha parecido que la suya era demasiado baja. Si hay pelota exagerada, que la quiten. Pero también si es tan baja como la que hemos visto estos últimos años». Dice lo mismo que Olaizola II, pero al revés.
Aimar Olaizola y Abel Barriola ofrecieron un partido de altura con pelotazos brillantes, intensidad, trabajo, riesgos reservados a manistas técnicos, emoción y un despliegue físico propio de atletas de élite.
Tras un comienzo sin dueño claro, Olaizola II sacó su pelota baja, ideal para aprovechar su facilidad para el gancho. Gracias a peloteos cortos bien rematados, cobró una ventaja cómoda de siete tantos. El 7-14 presagiaba una victoria cómoda de Aimar. Craso error.
Barriola tiró de casta para capear el temporal en primer lugar y pasar al ataque después. Con su pelota, más rápida, obligó a su adversario, quien nunca perdió la compostura a la hora de restar los saques, siempre violentos y bien dirigidos del leitzarra. Porfió y arriesgó hasta aproximarse a un tanto (17-18). Ejecutó descolgadas de sotamano y voleas al ancho perfectas. Hubo un instante en el que Aimar probó con la pelota de Barriola. No le fue bien y desistió.
El tramo final, con el público entregado, estuvo cargado de tensión. Barriola, fiel al estilo desplegado ayer, siguió arriesgando. Pero lo que minutos antes pegaba centímetros por encima de la chapa pasó a hacer sonarla o a acabar fuera por milímetros. Aimar, como es costumbre en él, no perdonó.