Cuando le da así es imparable

03
junio
2013

Pertenece a Frontón / Pelota Vasca

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Aunque la evolución del mano a mano en toda la cancha es innegable, aunque los manomanistas de primera fila hayan impuesto un estilo que a veces merma al espectáculo porque prevalecen los resultados abultados y los peloteos cortos, hay una verdad que permanece inamovible en esta disciplina. El poder y la pegada siguen siendo igual de efectivos que en el mano a mano clásico por mucho que abunden el saque-remate, el resto de aire y la búsqueda insistente del sotamano, la volea o el gancho.

Juan Martínez de Irujo brindó al público del Atano III de Donostia una exhibición de pegada con la que desbordó a Oinatz Bengoetxea, sobre todo en un arranque espectacular. El 0-9 y el 5-17 reflejaban con exactitud la diferencia entre un pelotari poderoso y otro que trataba de capear el temporal a base de defensa, decisiones arriesgadas y esa perseverancia que le distingue. Esas cualidades, sin embargo, eran insuficientes para detener al tornado que entró ayer a las seis de la tarde en el frontón de la capital guipuzcoana.

Ayudó a Irujo una pelota con salida excesiva de frontis, convertida en misil de largo alcance por sus dos catapultas. El de Ibero, exhuberante de poder, metió al rebote un zurdazo en el 1-12 y un derechazo en el 11-21 después de que Oinatz resbalara justo cuando iba a entrar forzado de sotamano centímetros por detrás de la raya del siete. No pudo cortar el viaje de aquel proyectil.

La viveza de la pelota quedó patente al conectar Irujo su primer derechazo tras el saque inicial. Recogió el resto de Bengoetxea VI a la altura del cuatro, metió cintura, cogió altura en el frontis y la pelota salió escupida con velocidad. Aprovechó de maravilla ese material para tener a su adversario lejos de la zona de peligro, casi siempre detrás del cinco, donde su peligro disminuye.

Castiga al espectáculo

Ligar únicamente al material la actuación de Irujo, por otro lado, sería cometer un error ya que su calidad quedó patente asimismo cuando jugó con la de Bengoetxea VI, baja. Ahora bien, una pelota excesiva castiga al espectáculo.

De todas maneras, cuando le da así parece imposible que alguien pueda batir a Irujo. Esa sensación recorrió las gradas al verle jugar unos tantos formidables. Para algunos pelotazales más que una sensación fue un convencimiento. El de Ibero no daba opción a Bengoetxea VI, reducido a mero defensor, a recadista.

Y eso que la semifinal arrancó con un tanto competidísimo de 21 pelotazos que duró 53 segundos -un pelotazo cada dos segundos y medio-. Irujo resolvió con una dejada al txoko después de dominar. También tuvo su miga el 0-3, firmado esta vez con un gancho precioso.

A continuación llegaron cuatro tantos de saque de Irujo, una cortada de zurda espectacular, varios errores de sotamano de Oinatz al que no le servía intentar restar de aire aquellos latigazos y un par de descansos del leitzarra poco menos que a la desesperada. Acababan de comenzar y el marcador lucía un inquietante 0-9.

Sólo una falta de saque de Irujo al mandar la pelota detrás de la raya del siete después de dejarla pasar Bengoetxea VI cortó la racha. El delantero de Leitza se dirigió raudo hacia el cestaño del juez en busca de algo que le sacara del apuro.

Llegaba el momento de ver a los dos semifinalistas con los papeles cambiados. Irujo demostró enseguida que estaba enchufado y preparado para ejercer de restador. Una gran defensa de aire por su parte precedió el error de Bengoetxea VI, que mandó su pelota a la contracancha.

Aunque no volvió a encadenar otra tacada como la inicial, Irujo amplió su ventaja paulatinamente hasta el 5-17. Pegó, terminó y mantuvo un tono muy alto con la pelota de Oinatz. Su comportamiento en la cancha le daba la misma o mayor tranquilidad que la renta de doce tantos.

Precisamente tras el 6-17 Oinatz varió su estrategia y decidió seguir con la pelota viva de Irujo. Con ella encadenó su única racha, de cinco tantos que incluyeron tres de saque. El de Ibero, al igual que el contrario, optó la mayoría de las veces por restar de aire los saques. Se adelantó once veces por doce Bengoetxea VI.

Neutralizada la reacción, Irujo puso rumbo al veintidós para plantarse por séptima vez en la final del Manomanista. No está nada mal en diez participaciones.

 

BENGOETXEA VI 13 – MARTÍNEZ DE IRUJO 22