Antología del frontón valenciano

10
diciembre
2012

Pertenece a General / Pilota Valenciana

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vasca3

ALBERTO SOLDADO VALENCIA 

No es fácil concretar en unas líneas la cantidad y calidad de emociones vividas el pasado viernes en el frontón de la Cooperativa de Albal con la clausura del encuentro vasco-valenciano. Lemay y Adrián se enfrentaron a Otaegui y Jairo. En una partida a 35 tantos, llegados a la igualada a 32 después de una pelea de casi dos horas, Adrián sufrió una rampa. El público, puesto en pie, exigió que se acabara el duelo para que no hubiera vencedores y vencidos. Adrián se empeñaba en continuar pero pudieron más los aplausos y el consenso democrático. 

 

Allí no merecía perder nadie. Los cuatro debían salir de la cancha victoriosos. Oímos quebrarse la voz de Lemay ante la avalancha de felicitaciones por la entrega, generosidad y vistosidad de sus remates. Escuchamos a Jairo, un portentoso zaguero a quien no le molestó para nada la cercanía del rebote por su poderosa volea y su gancho de izquierda, pedir, por favor, que alguien programe partidos de este estilo. "No me importaría estar tres meses en Valencia para vivir lo que he vivido esta tarde", afirmaba. "Deben ser las naranjas", dijo cuando se le preguntó de dónde había sacado tantos recursos, tanta resistencia, tanta cantidad de pelotazos, sin errar ni fallar en una sola ocasión. La suya fue una demostración insuperable. 

 

¿Qué decir de Otaegui? Este veterano pelotari, que en su día plantó cara al mismísimo Eugi en la semifinal del cuatro y medio, gozó como nunca. Natural de Azpeitia, la patria de San Ignacio, parece cumplir con las exigencias de la formación jesuítica: silencio y trabajo, humildad y eficacia. Queda la imagen para la afición valenciana de un Otaegui inmenso, sublime. 

 

No era fácil para los vascos adaptarse a las características del frontón de Albal, por sus dimensiones. En ningún momento se notó que sufrieran; al contrario, gozaron en cada golpe que parecía que si uno era perfecto el otro debía ser mejor. Asistimos a la más completa exhibición de recursos técnicos que puede ofrecer esta modalidad que en su valenciana concepción es un deporte precioso. Si no fuera porque las estructuras de este deporte están montadas como están seguros estamos de que el poder democrático de la verdad llevaría a esta modalidad a entusiasmar a amplias audiencias. ¿Acaso el duelo del viernes en Albal no hubiera rendido el corazón de los más entusiastas de la pelota del resto de España? ¿Acaso la incorporación del rebote, la belleza del "bot i braç" o del elegante sobaquillo de Adrián no complementan la riqueza visual a la pelota en el frontón? Si como se dice es el cuatro y medio la belleza más apreciada en la pelota vasca que ocupa televisiones con difusión nacional, ¿alguien puede cuestionar que el rebote y un material ideal como el usado el viernes no multiplican por diez las sensaciones emotivas? 

 

Pues ya ven: ha de ser la modesta empresa riojana de Garfe y sus humildes pelotaris, con la ayuda de 500 euros del Ayuntamiento de Albal, que no hay ni para gasolina y hotel, los que muestren la antología perfecta del juego de pelota en el frontón. Por cierto, testigos de lo escrito son los privilegiados espectadores que se acercaron a Albal. Aquí contamos la verdad.

 

Fuente:levante-emv.com