«No había visto tanto público en ninguna de mis finales»

06
septiembre
2011

Pertenece a Pelota Vasca

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Koteto Ezkurra, que el sábado sumó su undécima txapela remontista individual al superar 30-22 a Miguel Mari Urrutia, se recuperaba ayer del esfuerzo y de la celebración de la víspera delante del televisor: «Estoy viendo las regatas de La Concha. Me he llevado un disgusto porque soy kortista».
Esa pequeña decepción no ocultaba su enorme alegría por la consecución de un nuevo título a sus 38 años, cuando sabe que su carrera como pelotari camina inexorable hacia su conclusión. Lo que no sabe nadie es hasta cuándo se prolongará esta recta final.
Si bien su físico no es el de hace unos años, Ezkurra reconoce sentirse más cómodo que nunca cuando salta a la cancha para jugar mano a mano: «Mentalmente he dado un cambio terrible. Ahora salgo más tranquilo que nunca a jugar mano a mano, con una confianza enorme en mí mismo. Estoy mejor de cabeza, asentado, sin presión, centrado… Confío plenamente en mi juego, no me pongo nervioso en los momentos complicados y eso me ayuda a solventar situación difíciles durante los partidos. Tengo la impresión de que mentalmente les hago daño a mis rivales».
En este Torneo Kutxa también le ha ayudado el físico: «No sufrir ninguna molestia, estar bien preparado y hacer bien tus trabajos siempre ayuda. Por edad parece que debo ir a menos, pero sigo ahí».
Koteto ha cuidado la preparación, la carrocería y el motor. «Voy al osteópata a Sara, al masajista (Txema Agirre) a Beasain, al médico (Txema Urrutia) a Pamplona y al preparador físico (Justo Lillo) a Tolosa. Recorro un montón de kilómetros con el coche, pero merece la pena».
Precisamente el verano de 2010, tras sufrir una lesión de adductores, entabló contacto con el doctor Urrutia y Lillo, que le ayudaron en una recuperación rápida que le permitió optar a la txapela y ganarla. Desde entonces ha seguido sus recomendaciones al pie de la letra. Ambos asistieron el sábado a Galarreta para ver en acción a su pupilo y disfrutar con su triunfo.
Colas ante la taquilla
Koteto Ezkurra muestra su sorpresa y su alegría por la magnífica asistencia de público a Galarreta. «No había visto tanto público en ninguna de mis finales». Desde que jugó la primera en 1995 suma catorce. Sabe de qué habla. «Llegué al frontón a las cuatro menos cuarto de la tarde, quince minutos antes de que comenzara el festival, y había ya una larga fila delante de la taquilla. Hacía tiempo que no veía algo así en Galarreta». La empresa contabilizó cerca de 1.200 asistentes.
El de Doneztebe prosigue con su explicación: «Había visto la zona de palcos muy concurrida en otras ocasiones, pero nunca las butacas de canchas cubiertas al 95%. Había gente incluso en las primeras filas desde el cuadro tres hacia el frontis… Desde el interior de la cancha palpabas el ambiente. La gente jaleó los tantos. Había mucho más ruido que otros días. Luego, la entrega de premios con todo el frontón lleno… Me impresionó».
Ezkurra nota que algo ha cambiado entre sus propios seguidores: «Hay cierto morbo en mi entorno y mi gente está más volcada que nunca conmigo. Noto que la gente joven disfruta».
Su chaval, el pequeño Koteto, salió a la cancha para la entrega de premios. Una vez que le impusieron la txapela, cogió en brazos al niño: «Aunque todavía tiene dos años -pronto cumplirá tres-, no se asusta. Anoche se metió con la txapela en la cama».
Acostado el niño, Koteto acudió a la cena que habían organizado en Doneztebe, en la Casa Santamaría. «Estuvimos cerca de cien comensales entre familiares, amigos y seguidores. Hubo buen ambiente. La gente estaba muy contenta».
A partir de ahora seguirá con su dinámica habitual: «Este año me quedo sin vacaciones. Vamos a ser padres este mes. Esperamos otro chico. Además, tanto la niña como el niño empiezan las clases esta semana. También me toca atender al bar-restaurante que tenemos en las piscinas de Huarte. Estas dos últimas semanas he estado centrado en la final, pero normalmente voy a diario».